domingo, 30 de diciembre de 2012

Cinturón de Orión

Ese momento exacto en el que se alinean los astros y por arte de magia o por caprichos del destino coinciden en el mismo espacio y tiempo parcelas de mi vida anterior. Colocado frente a frente una noche de desenfreno y poca vergüenza, de perder la conciencia a golpe de ingenio y revolcón, de pasión desaforada y miradas que atravesaban hasta las arrugas del sofá. En línea recta, una historia con un final escrito desde el principio, con un beso en la puerta de la casa sin compromiso, por propia voluntad sin más. 

En otra esquina, resguardado tras una columna, esa persona con la que me escondía de madrugada en una ciudad en silencio rodeada de coches sin luces y caricias sin terminar. Detrás del muro, esa persona de reserva preparada para el partido en el momento exacto de la llamada perdida. Esa persona con la que compartía besos robados e instantes de exaltación de una amistad diseñada para dar rienda suelta a la necesidad, cruda y real necesidad.  

En diagonal, tu mirada de soslayo buscando mis ojos haciendo que mi corazón pierda el control, tu sonrisa amplia que da seguridad a tu rostro y que de forma paralela resta sincronía a mi respiración. Sólo tú, por ti mismo a tres metros de mí, me haces sentir vulnerable, me quitas de golpe todo atisbo de entereza y me dejas desnuda de cuerpo y alma. Sólo tú, envuelves el espacio de días pasados que traes al ahora con una viveza que hace que tiemble de píes a cabeza, que consigue que mi imaginación se instale en el ayer y traiga al presente mariposas en el estómago y sudores fríos de ganas de ti. 

La jugada de ajedrez capitaneada por el puro azar, las tres estrellas en línea formando el cinturón de Orión dándole unidad al desastre y los tres puntos del vértice que forman el triángulo perfecto. Todo ello ha hecho que mi estabilidad pierda soporte, que mi mirada se agache y pierda fuerza, que mi cabeza vire al pasado y pierda el rumbo del aquí y el ahora. Continúa la partida, siguen brillando las estrellas en el firmamento y el triángulo se hizo círculo para poder ser cerrado porque tres son multitud, tres son demasiado... elijo el centro de todo donde convergen las fichas, donde está la luz de cada estrella, donde encuentran sintonía los vértices del triángulo. Me abandono a la soledad elegida, me quedo conmigo, me elijo a mí.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Doble sentido

Me sentaría ahora mismo delante de una chimenea con un gintonic bien fresquito en la mano, para brindar por los ciclos que se cierran aunque duelan. Y, si al chocar los vasos los cristales se hacen añicos, me alegraría al evocar como las penas, al compartirlas, se desintegran. La habitación está a oscuras, se bajan las persianas y se queda la luz del fuego que alumbra los ojos y hace que las lágrimas que brotan de los ojos brillen. Atrás se queda la incertidumbre que llevaba a imaginar un final mucho peor, pues anticipación desgraciadamente es sinónimo de desastre. Atrás se queda la ansiedad de la espera desesperada que llevaba a contar los días de dos en dos, a sumar latidos y añadir sudor, frío. Atrás se quedan las noches en velas y los días sobrevividos a base de café, en taza grande, dónde poderse refugiar en caso de que el desenlace fuese inminente. 

Me sentaría ahora mismo en un sofá bien cómodo que me permitiese envolver los pies en una manta que me aislase de las bajas temperaturas, que me hiciese inmune al dolor. Y, si al refugiarme en el calor que me arropa dejo de sentir, me olvidaría de las promesas de un futuro mejor. La habitación está en silencio, no se escucha el ruido de la gente subiendo y bajando escaleras, las palabras aunque no sean pronunciadas se hacen audibles, cobran vida. Atrás se dejan las horas esperando una conversación que, como una paga extra, devolviese el sentido a lo que ya había dejado de tenerlo. Atrás se dejan las necesidades no satisfechas y las mentiras enmascaradas con suposiciones sin base real. Atrás se dejan las expectativas de no tener que cerrar el ciclo, de darle una vuelta de tuerca más a la historia que permita seguir viviendo como hasta ahora, seguir malviviendo con la esperanza de que todo cambie y regresen los tiempos gloriosos en los que los deseos se alcanzaban, los reproches no existían y se podía lograr todo cuanto estuviese al alcance de   la mano. 

Y, tumbada en el sofá a los pies de una chimenea con un "chismito" entre las manos, se termina de redondear el círculo, se pone el punto y final, se echa el cierre definitivo. Y la vida nos abre las puertas de algo distinto que aunque incierto puede llegar a ser todavía mejor. Porque lo que duele y no sana, porque la herida que supura día sí y día también hay que dejarla atrás, sin miedo y con valor no recreándose en los rescoldos, no viviendo de las cenizas. 

domingo, 16 de diciembre de 2012

Revelar(nos)

La necesidad de ahondar en uno mismo, de mirarse por dentro con lupa de aumento o con un foco de luz clara que nos haga entender que pasa ahí en el interior para que por fuera broten las lágrimas, es tan arriesgada que resulta ser un privilegio de los valientes. Los valientes son esos que prefieren deshacerse de la mochila que tantos años llevan a las espaldas para compartir el peso con un viajero que camina al lado, codo con codo, alma con alma. La mochila está hasta arriba de palabras que se quedaron a medio camino de ser dichas o que se borraron antes de ser escritas; está rebosante de verdades a medias o de mentiras maquilladas con verdad y de relaciones tormentosas o ciclos sin cerrar, de dudas existenciales o de ilusiones rotas. Los valientes son los que le dan salida a media tarde frente a una taza de café o cuando la noche se hace cerrada y el silencio deja de ser el protagonista de la historia. 


La necesidad de empezar a vaciarse para volver a llenarse de nuevo es lo que lleva a empezar a hablar sin miedo o delante de la persona que te haga sentirte un poco a salvo. Se dice que las cruces compartidas pesan menos pero defiendo una idea similar en la que a pesar de que el dolor se haga más real al saber que otro lo sabe te permite liberarte y te hace sentir un poco más liviano. Ese desnudarse por dentro contando miserias reconociéndose humano sólo se hace frente a personas especiales que te hacen quitarte caretas o bajar un poco la guardia a medianoche. Y acaba convirtiendo relaciones en mágicas, acaba por hacerte ver una parte de ti que desconocías o que te empeñabas en negar a base de ocultar que ya existían antes de ser contadas. 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Vanesa Martín sintiéndonos de cerca

Los instantes previos al concierto, en los que se mezclan la incertidumbre ante el directo y las ganas locas de darle rienda suelta a los sentimientos, hacen que mi estómago se convierta en un revoltillo de mariposas que desean ser liberadas con cada canción. Con puntualidad impecable apareces en el escenario, rodeada de maestros que te arropan y te engrandecen con cada sonido que al unísono hacen que suene de maravilla. El pianista parecía que acariciaba las teclas del piano como si de una mujer se tratase, con mimo, con fuerza, con ganas. La percusión iba al compás de los corazones más acelerados a veces y un poco más lento en otras ocasiones. El bajista acompañaba las canciones con el ritmo de su propio cuerpo que hacía que el bajo y él fuesen uno. Si hay que elegir apuesto por tu manera de interpretar las canciones, las manos abiertas en cruz o cerradas arrullándote a ti misma, el brillo de tus ojos o tu mirada perdida, tu caminar apresurado o suspendido en el aire como las notas musicales que se quedan a medio camino entre la obra de arte y la perfección. 



"A la deriva" me sorprendió por su cariz desgarrador e innovador, por ser un descubrimiento para mí esa noche. "Ya no más" interrupciones es lo que yo declamaba cuando la mitad del público disfrutaba del concierto a través de un móvil que nos impedía a los demás verte de frente, mirarte y disfrutarte a tiempo real. "La ropa desordenada" consiguió que me trasladase a un pasado en el que sus camiseta y las mía caían al suelo a la par entre un caos buscado y deseado. Con "si me olvidas" se puso en evidencia que no estábamos dispuestos a dejarte escapar que entramos en bucle y proclamamos una y otra vez un estribillo con magia al mismo tiempo que te reías de nosotros con sorna y complicidad." 90 minutos" es una cantidad que coincide con lo que dura tu actuación y que refleja que cuando lo bueno se condensa en poco tiempo hace que resulte inolvidable y que te deje huella. Con "el tren de la cordura" me volví un poco loca y dejé que mis pies saltasen reclamando risas y revuelo que consiguieran alejarme de la vida real. Un momento clave fue sin duda "durmiendo sola", la bajada de micro con elegancia y tu voz envolviendo el anfiteatro y cerrando el círculo que hace que las canciones cobren vida. Incomparable cuando aun despidiéndote de todos volviste y reconociste que no eres una experta tocando el piano pero sino una experta en silenciar por completo al público, en hacer que el mundo deje de girar mientras las lágrimas a más de uno, nos resbalan por los ojos al dejarnos acariciar con tu voz el alma.


martes, 4 de diciembre de 2012

Palabras silenciadas


Acumulaba miradas de desprecio, noches en vela, carreras a contrareloj, unas ganas infinitas de colocar los puntos sobre las íes, de poner en su sitio a más de uno y de revelarse contra lo injusto que es no respetar los derechos de las personas. Guardaba para sí tensiones sin liberar, palabras silenciadas, miradas interceptadas que no llegaron a encontrar destinatario y frustraciones compartidas. Llevaba sobre sus espaldas vidas ajenas que se empeñaban en no cambiar pero que exigían la felicidad inmediata mientras absorbían su energía dejándola seca casi sin aliento para asumir sus particulares circunstancias. Rebuscaba en si misma algo que pudiese servir a los demás, que los sacase de su sombra y les devolviese la luz que hasta a ella le encontraba trabajo encontrar. Intentaba hallar la clave secreta para poder encadenar las piezas de unas vidas rotas a base de haberse hecho daño día sí y día también. Caminaba deprisa, no saboreaba la comida, miraba el reloj a cada instante, apuraba los minutos frente a una taza de café y se refugiaba en conversaciones que consiguiesen tranquilizarla, devolverle la paz que tanto ansiaba y de la que estaba comenzando a perder el rastro. Mientras más acumulaba, más guardaba y más se empeñaba en rebuscar, más deprisa pasaban los días, más hojas del calendario se iban a la basura. Y así, como por arte de magia, uno de los mejores años de su vida estaba llegando a su fin. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Turbulencias


De nuevo te ves abrochándote el cinturón de seguridad en el avión con destino a Málaga,  de manera similar a tantas veces pero tan distinta a su vez. Mientras que recorre la pista de despegue acuden a tu mente una retahíla de pensamientos inconexos y una sensación amarga se apodera de tu estómago. Cuando las ruedas traseras quedan suspendidas en el aire una pregunta crucial aparece insistentemente, cómo no fuiste capaz de poner el punto y final o cómo esperaste tanto tiempo para tomar la decisión. La dichosa cuestión te taladra la cabeza, no te permite pensar con claridad y en ese lugar dónde el alma deja de serlo aparecen los sudores fríos y las manos se congelan. Hay turbulencias que se asemejan a los vaivenes de emociones que recorren todo tu ser, desde el punto más alto de la euforia por haberte sentido capaz hasta el vacío más grande que deja el haber acabado con todo. Unas risas de fondo en el avión te devuelven a la realidad, sacuden de golpe tus sentimientos y te aíslan durante unos minutos de tu mundo interior. El comandante avisa a la tripulación que está a punto de tomar tierra y es en ese instante cuando vuelve a aparecer un nudo en tu garganta que te atraganta la pregunta a medio camino de encontrar la respuesta. Cuando las ruedas tocan suelos y el aterrizaje pone su fin te sientes indefensa ante un camino antes conocido pero que ahora se antoja distinto pero no menos especial. Tras recoger tu equipaje de mano sales del avión por esos pasillos fríos e impersonales en los que las escaleras mecánicas resuenan al compás de las ruedas de las maletas con el roce del suelo. El abrazo de tu hermana a la salida te hace sentir a salvo por unos segundos hasta que las puertas automáticas se cierran justo detrás tuya. Atrás se quedan los reproches, la falta de entendimiento y la desazón en las horas de espera y desespero, el no sentirte parte ni respetada y el ceder y no encontrar respuesta alguna. En la calle te esperan los reencuentros, la felicidad de sentirte realizada, el sentirte mujer por encima de tus posibilidades, el dar un poco y el recibir el doble, el ser y el sentir en su máxima potencia. Caminas con la cabeza erguida derrotando a tus miedos, te ves a ti misma en el espejo del taxi que te lleva a casa siendo quien siempre quisiste ser pero nunca te atreviste a serlo. Lanzas tu culpa por la ventana, dejas que el aire malagueño te recuerde lo grande que eres. No hay duelo que no tenga fin ni pesar que no desaparezca, regálate  la oportunidad de quererte y convéncete a ti misma de que has sabido rectificar a tiempo. 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Tú la música y yo la letra

Hay días en los que todo es RUIDO fuera de tu HABITACIÓN pero sé que intentas que la música EN CLAVE DE SOL te haga comprender que NADA ES INFINITO. Con las canciones sonando puedes imaginar un futuro viaje a NUEVA YORK la ciudad de la luz, en la que la gente a diario GRITA para sobrevivir y empezar a ser LIBRE. Mientras tanto por tu mente pasan 700 CARTAS sin destinatario e inconclusas en las que reivindicabas ser LA PRINCESA DE CUENTO que subida a sus tacones se sentía más mujer. ¡CUÁNTA DECEPCIÓN! sé que sientes al descubrir que parte de lo vivido no es real y que LA TREGUA que te empeñabas en dar no era más que RÉQUIEM, crónica de una muerte anunciada. También sé que hubo una época en la que te empeñaste en QUERER SER TÚ y que dejaste de creer en quien realmente eras. Has conseguido valorar que hay algo MÁGICO en el hecho de que una persona sea capaz de terminar la frase de otra y en que dos mentes procesen de manera similar, me consta que es de las pocas cosas que te hacen sentir A SALVO. Permítete ahora que puedes al menos 48 HORAS para hacer todas las locuras que nunca te atreviste a poner en práctica y cuando los días terminen y de tanto circular hayas perdido el rumbo pienses que TE TENGO A TI y mi imagen aparezca en tu retina. No olvides nunca que hay una VERDAD absoluta: a pesar de los días sin luz en los que vas A TIENTAS por la vida, la tormenta y los rayos desaparecen y siempre acaba saliendo el sol


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Espadas mágicas que derrotan lo que no existe

Lo peor de encontrar una casa en la que todas las personas están en silencio es que los pensamientos se vuelven más audibles y esas voces traicioneras hacen eco con las paredes de cada habitación. Lo más desagradable es que cuando fuera está el mar en calma una ola interior es capaz de arrasar con toda la paz. Lo inesperado de un tiempo sin alboroto externo es que el vaivén de las dudas y los miedos deja las aguas internas removidas. 


No hay que esperar a que el mundo se pare para sosegarse por dentro, para retroceder a tiempos mejores o para darle la espalda a los recuerdos. Esos recuerdos son los que se empeñan en hacerse presentes justo a tiempo para que tengan voz. No hay que dejarse vencer por los fantasmas sino combatirlos con la espada mágica que derrota hasta lo que no existe. Los fantasmas son viejos enemigos del pasado que se creían vencidos pero que aparecen a la vuelta de la esquina. 

Hay que proponerse darle menos voto a los pensamientos o silenciarlos con música que sane el alma y se alíe con la paz interior. Hay que aterrizar con los ojos bien abiertos en el aquí y en el ahora, echar un vistazo a lo conseguido y dejarse invadir por esa melodía que hace que los recuerdos se volatilicen y que los fantasmas sin fuerzas vuelvan a esconderse debajo de la cama. Hay que plantarle cara a las emociones que suben y bajan sin control a base de golpes de realidad, de presente, de verdad. 

martes, 6 de noviembre de 2012

Tu revuelo es mi desorden.

A cuenta de una canción en una tarde lluviosa de otoño te ves en la tesitura de aparecer en mi vida como un fantasma que aún sigue vivo pues lo resucitas cuando te viene en gana, cuando necesitas saber quién eres. Te tomas la licencia, por propia voluntad, de desordenar mis pensamientos con un golpe de efecto que sólo tú sabes dar. Arremetes contra lo más hondo de mí, sacando a la luz un pasado compartido, haciendo patente un presente que desconozco y un futuro que te empeñaste en no trazarlo en paralelo, junto a mí. Destapas la caja de Pandora, remueves hasta las aguas más calmadas y pretendes que me quede en impasse que no responda con cariño, que no haga patente mi frustración por no tenerte y desearte aun sabiendo que ya no eres mío. 

Ve a otra con la historia interminable y déjame a mí el honor de poner el punto y final que estoy cansada de los punto y seguidos que sólo hacen alargar la agonía de no ver tu ropa arremolinada en mi armario. Ahórrate el esfuerzo de agitar mis sentimientos a tu antojo que yo me iré tan lejos de ti hasta que te sea imposible tenerme a mano. No hace falta que te empeñes en detener mi tiempo para que tú hagas y deshagas lo que quieras. No te enraíces de nuevo y no te enredes en mi día a día, deja un hueco libre para que entre el aire para que pueda respirar cuando tú no mires. 

Por favor, déjame que siga con mi vida, qué deje atrás lo sentido por muy alto que tocásemos el cielo juntos. Porque de tanto ir y venir y de tanto no querer que esto muera, se ha ido marchitando un trozo de mí y me has dejado seca. Que se me ha olvidado lo que es querer y que mucho menos le he permitido a nadie que me quiera: Que me quitaste el privilegio de entenderte y me cerraste la puerta del paraíso. Date media vuelta corazón cobarde y sigue con tu vida que orgullosa estoy de haber conseguido seguir viviendo la mía.  Porque ya no soy la que era, ni mi reflejo ni mi sombra, que ahora soy más fuerte y valiente y quiero tomar la iniciativa. Quiero elegir quién va a dejar sus zapatos debajo de mi cama, quién va a alumbrarme a media noche y quién va a arroparme cuando decaiga. Yo sola recordaré lo que es querer o, mejor, le daré la oportunidad a alguien de que me lo haga ver. Seré yo la que le permita traer el desayuno a la cama, despedirme con un beso y hacerme tan feliz que me den ganas de acabar el día entre sus brazos, sin miedos, con mimo, sin compasión y con pasión. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Alta tensión...

Te busco en una noche de recuerdos delante de una copa pero no estás bajo el mismo cielo. Tú me buscas en una tarde de lluvia en otoño y propones un café, una cerveza… un encuentro. Acepto, tiemblo, pienso de más, acudo… Me refugio en el paraguas, me protejo de ti, me besas en la cara. Hace frío y buscamos el abrigo de un bar de pueblo. Retomamos conversaciones atrasadas, nos ponemos al día de los días en la distancia. Me río de tus colores en las mejillas, te sonrojas si te pregunto por el tiempo pasado. Pasamos de una conversación a otra, de las soledades obligadas, a los amores de antaño, de un "no estoy preparado" a un "te deseo, aquí y ahora". "Mejor lo dejamos para otro día" propones de palabra pero tus ojos no están de acuerdo porque brillan, me miran de reojo y me buscan. Me acerco, me huyes. Tienes miedo, lo sé. Te reto a aguantarme la mirada y afirmas que eres capaz de hacerlo hasta sin pestañear, ¡qué valiente eres al sostenérmela!. Te ves poca cosa o demasiado para mí, en la incertidumbre de saber si somos mejores amantes ahora que antaño, si estos años de desencuentros forzosos y de amores a deshoras nos han hecho ser más pasionales o más racionales. "¿Por qué sí?" preguntas, "¿por qué no?" respondo a la velocidad del rayo mientras tú silencias la respuesta a cambio de miradas intensas. Me intentas besar en la mejilla cuando estoy girando la cara, me besas o me dejo besar, respondo, no te dejas, me frustro… Mi voz se entrecorta, me notas enfadada, oculto mi enfado con una sonrisa, te miro y hago como que no ha pasado nada. "¿Te apetece acompañarme?", me preguntas, "he quedado". Te llevo de vuelta a tu realidad mientras voy pensando en la mía. Me llamarás, lo dudo, responderé poniendo tierra de por medio delante de otro café compartido, a solas, los dos cada uno con sus miedos, posponiendo un deseo o sólo aumentándolo, o marchitando pasiones, quizás, por qué no… 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Ensoñaciones...

Las doce de la noche de un día cualquiera en una casa que no es mía, tumbada en una cama de prestado, te pienso, lloro, existo... sin ti. Se pone a temblar mi alma acompasada por una respiración indecisa que no sabe si correr o frenarse en seco, dejar de ser, dormir, vivir... sin ti. Las lágrimas saladas de desesperación, de soledad caen por mi rostro, se derraman, continúan... sin ti. Busco consuelo para el corazón desolado, roto, desecho... sin ti. Acurruco mi cuerpo en unas sábanas con olor a limpio, me estremezco, dudo... sin ti. Me vence el sueño, la oscuridad me cautiva, me seduce... me abandono... sin ti.


Los primero rayos de la mañana se cuelan entre los huecos de los postigos, la lluvia suena de fondo, las campanas anuncian un nuevo día, huele a humedad y se siente el frío en el rostro al abrir en la ventana. Ha sido un mal sueño, existo, vivo, continúo, me abandono y tú siempre estarás ahí; calmando mi alma, secando mis lágrimas, haciendo latir mi corazón, arropando mi cuerpo. Eres etéreo e inmortal, sigues siendo a través de mí.



viernes, 26 de octubre de 2012

Siendo sin ser ni sabiéndolo.

No quiero a mi lado alguien que aprecie la lectura del mismo modo que yo pero sí a esa persona que apague la luz de mi mesita de noche cuando Morfeo me sorprenda con un libro en la mano. De nada me sirve que alguien tenga un don para encadenar palabras sino es capaz de sonrojarse al leerme entre líneas. 
Rechazo a cualquiera que defienda la Psicología como un dogma a no ser que se quede sin habla cuando desgrano mis casos sorbiendo una copa de vino. Desapruebo los madrugones por compromiso pero acepto a mi lado a alguien que me de los buenos días con un beso y siga durmiendo a pierna suelta. 
No quiero un obseso del deporte pero sí un amante de la vida sana. Me niego a aceptar una lealtad por obligación pero sí me gustaría una fidelidad por deber moral. Aborrezco a aquel que se empeñe en grabar los CDs de su coche a mi gusto pero sí que sepa darle al play con la canción adecuada. 
Detesto a quien hace del orden una forma de vida pero sí quiero que respeten mi manera tan cuadrada de soportar el caos del mundo. Descarto a quien pretenda que haya fuegos artificiales a diario pero admito como compañero a quien sepa sacarle brillo a la oscuridad. 

jueves, 25 de octubre de 2012

Congelando instantes

Ojalá se pudiese parar el tiempo, detenerlo a medio camino antes de que los acontecimientos hagan reacción en cadena y como un dominó puesto en fila empiecen a derrumbarse por un sólo soplo de aire.

Ojalá se pudieran congelar los instantes, meterlos en una botella de cristal y tirarlo al mar cómo los mensajes de los enamorados y que, en otra orilla a miles de km, alguien lo abra y le de continuidad.

Ojalá se pudiese detener el paso de la oruga a mariposa justo en el momento en el que la mariposa empieza a batir las alas y se siente en la otra parte del mundo.

Ojalá se pudiese decidir cuándo poner el punto y final a una conversación o a una historia, mucho antes de que se avecine el vendaval y las hojas corran por el pasillo como si del viejo oeste se tratase.

Ojalá se pudiesen convertir las personas por un segundo en máquinas a las cual desenchufar antes de que alzasen la voz o empezasen a destruirse por dentro como esos huracanes que dejan derruido todo a su alrededor.

Ojalá, insisto, hubiese una tecla secreta a la que echar mano en momentos de crisis, en los que el trueno de los ocho de la mañana te avisa que indiscutiblemente todo lo que mal empieza, mal continua y peor acaba. 

Entre parar el tiempo, congelar instantes, detener la evolución, convertir a las personas en máquinas o descubrir esa tecla secreta, hay millones de decisiones que se toman en décimas de segundo y que, por desgracia, no consiguen evitar que el dominó se caiga, que la mariposa renazca, que la conversación se acabe o que el huracán deje de destruir ciudades, personas y momentos.  

domingo, 21 de octubre de 2012

Tacita de plata


El viento sopla de frente, aclara las dudas, despeja los miedos, sacude las olas, aparta la maleza y nada ni nade lo detiene. El mar ruge como un tigre salvaje en mitad de la selva. Las presas acuden a los anzuelos comiéndose la fruta prohibida, enterrando su alma con aroma a sal. El sol brilla, alumbra los rincones, desata pasiones, calienta corazón rotos, sella momentos y alienta relaciones que perdieron el equilibrio. 


Atardece en la bahía de Cádiz, en la tacita de plata, en el malecón. Mientras que el sol se esconde entre las olas en el horizonte se siente cerca, muy dentro, la felicidad plena... sin sombras ni tinieblas sólo los reflejos de lo que pudo haber sido y, gracias a Dios, nunca llegó a ser. Atardece el otoño, ya se despidió el verano y se asoma discreto entre las rocas el invierno.



Abrígate amiga, caliéntate con el sol, 
protégete de las nubes y respira. 
Estás a salvo, pequeña, 
has vuelto a descubrir quién eres. 
Sé feliz.

miércoles, 17 de octubre de 2012


Después de escuchar la canción de Vanesa Martin "Si me olvidas" se me ha quedado la melodía rondando por la cabeza y no se me ha ido hasta que no le he dado forma a una poesía: 

No te quedes a mi lado 
que me sobran tus mitades, 
no reniegues de mis besos 
cuando tu boca yo rechace. 
Que este cuerpo que no es mío
ya no sabe de verdades 
que se muere cuando hace frío 
por tu culpa soledades. 

http://www.youtube.com/watch?v=5hmtw0fM90c

We didn´t have enought time


No tuvimos tiempo, ni tu ni yo, ni nosotros... se deshicieron cada una de las piezas del reloj que daban el sonido a tu vida, cada una fue a parar a un rincón de la habitación que se quedó desolada reflejando en cada una de sus esquinas el dolor que no me atreví a mostrarle al mundo. Ese dolor que guardé en mis adentros sólo para mí, sólo para ti, sólo para nosotros; que supe sublimar y convertir en una maravillosa carta en la que derramaba una afirmación rotunda "fuiste el mejor, al menos para mí". 

Sentirse sola es buscar a mi alrededor en los momentos importantes o en los pequeños instantes y no verte ahí, orgulloso, cabreado, riendo o llorando, estando... siendo... dejándome ser. Es descubrir por la calle un aroma familiar, girar la cabeza buscando tu mirada y encontrarse de frente con los ojos de un extraño. Sentirse sola es ver en las fotos el paso de los años y que a mi lado quede un hueco que debiera ocupar tu silueta.

Menos mal que me queda un refugio para los días en los que sólo me apetece huir. Ese refugio me acerca a ti, me hace creer que el cielo sigue estando en la tierra, que cada bellota que se cae al suelo es una lágrima que te ahorraste al irte sin más y que cada flor de la encina al nacer es la sonrisa que me echas cuando crees que estoy empezando a ser feliz. Un refugio en el que soy capaz de despotricar del reloj hecho pedazos y de la soledad y maldecir a viva voz sobre las encinas sin que nada ni nadie me lo impida. 

        ... llegará el día en el que sepa vivir sin ti... en el que deje de sentirme incompleta...

sábado, 13 de octubre de 2012

Monedas al aire



Es verdad que no se acaba, que todo vuelve transformado en viejas sensaciones en algo que resulta familiar pero que a la vez es desconocido. No hay nada cómo mirarse al espejo, de frente sin vacilar, para descubrir aquella eterna cicatriz que te conecta con el dolor del pasado. La indiferencia con la que observabas tu sombra en los ojos de los que tenías por compañeros de farra y que salieron huyendo cuando al lanzar la moneda salió cruz. Porque el olor del desengaño es similar al que se siente cuando se pone toda la piel en algo y se fracasa, uno se siente como si siempre hubiese hecho las cosas mal como si nunca hubiese tenido tino ni a la suerte de su lado. Retar a la vida con el único objetivo de ser feliz sin dejarse derrotar por el hecho de nunca haberlo sido, por no haber tenido a la “sonrisa siendo la dueña de tu rostro”. Sentirse con fuerza de volver a lanzar la moneda y que esta vez el destino se alíe con la suerte y acabe saliendo cara… es hora de seguir, aun hay  motivos de peso para continuar…

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cristales rotos


Me miraste a los ojos con templanza, sin dudar, contando cada fragmento de una vida que en tu boca sonaba ajena porque refugiaste tu dolor con expresiones de un lenguaje que no era el tuyo y que te permitía distanciarte de lo vivido, depositarlo en cuerpo extraño como si no quisieras sentir. Me hiciste cómplice de los días sin luz, de las mañanas sin consuelo, de ese verte sumida en un mundo al que no debías pertenecer por derecho, por dignidad. Me enseñaste que no es más fuerte el que más aguanta sino el que sabe en qué momento escapar, el que sabe pararle los pies al más malvado y aliarse con el más humano. Me hiciste ver que la felina más suave y linda sabe esconder sus garras hasta el momento oportuno para acabar destruyendo al lobo más audaz. 
Ahora te pido, por favor, que arranques los cristales que aún tengo adheridos a mi piel por culpa de ese espejo que se rompió cuando a gritos y a pecho descubierto desgranaste tu historia en aquella habitación desolada.


  

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Vértigo es...



Vértigo es ver cómo la balanza se inclina sin querer hacia un lado, es tomar decisiones con premura sin meditar, es dar un paso hacia adelante olvidando los que distes hacia atrás. Vértigo es reconocer tus limitaciones y apostar por tus virtudes, es dejar a un lado un ninguna vez y afirmar un posiblemente sí. Vértigo es empezar sin un maestro que te guíe, es equivocarse temiendo al fracaso, es aceptar que no se puede controlar al mundo que el gira aunque nosotros nos empeñemos en seguir parados. Vértigo es...

jueves, 21 de junio de 2012

Tus ojos desprovistos de vida han aprendido a mirar el mundo en blanco y negro, sin brillos ni matices con muchas sombras y pocas luces. Tu manera de caminar con la cabeza gacha haciéndote pequeño, dando pasos sigilosos para no hacerte notar y pasar desapercibido. Tus brazos cruzados en tu pecho en posición de defensa protegiéndote de los demás por miedo a que te conozcan y acabes sintiéndote vulnerable. Tu voz monótona sin énfasis como no queriéndole dar importancia a lo que cuentas como si las palabras por no ser pronunciadas con rotundidad dejasen de tener sentido o de ser sentidas. Tu piel falta de sentimientos porque los conseguiste ocultar en el cajón del dolor cerrándolo a cal y canto con la llave del olvido. 

Todo tu cuerpo y todos tus gestos, no mienten y hablan por sí solos me cuentan que necesitas abandonar la dicotomía del todo o nada y esa vida de excesos que te llevó a perderte a ti mismo. Me muestran que te da pavor abrirte en canal y mostrarte a pecho descubierto que sientes más que nadie y que sufres como todos. Me confiesan que necesitas creerte lo que hablas para que cale en tu corazón sin pasar por tu cabeza que necesitas confiar en ti y quieres que yo también lo haga. Tus ojos, tu forma de andar, tus brazos, tu voz, tu piel...te descubren, echan por tierra tu coraza, destruyen tu muralla, hacen ceniza tu careta, te desarman. 

martes, 1 de mayo de 2012

SOMBRA


De tanto avanzar sin hacer un alto y respirar, de tanto dar sin esperar nada a cambio y de tanto pensar cuando lo que realmente se quiere es actuar te ves cómo una sombra de ti mismo, sin colores, sin las facciones marcadas, sin comprender que hay dentro y por qué y contemplas tu contorno sintiéndote vacío. Un sentimiento que se adhiere a cada centímetro de una piel que ya no es tuya porque no la reconoces al no sentirla. Un vacío que te deja seco e insípido, inerte e inerme que silencia tus latidos que ahoga tu voz y hace que retumbe un pensamiento constante ¿dónde estoy y qué fue de mí? Te perdiste al reflejarte en los otros y tu brillo se apagó un despertar, como otro cualquiera, en el que tu vida era de los demás y no había tiempo para que fuese tuya. Dejaste de sentir mucho antes de que lo supieras cuando al darte te quedaste si nada para ti, sin esa ilusión que rellena los huecos que la tragedia va dejando en el cuerpo. Un cuerpo que no es tuyo ni de nadie porque quiso ser parte de muchas vidas y acabó agotado, sin fuerzas como una marioneta sin hilos que se arruga sobre su propio centro de gravedad. Solo existes a través de ella y sólo te ves delante de tu sombra.  

viernes, 27 de abril de 2012

¿Casualidad o destino?

Acabo de encontrar un texto que escribí hace unos meses que, por casualidades de la vida o del destino, perfectamente podría haber sido escrito hoy:

La vida que imaginábamos sencilla, en línea recta, sin aspavientos ni derrotas no era más que un producto de nuestra mente por intentar hacerlo todo más fácil. La vida real, la que te hace sentir y experimentar está construida a base de curvas, de montañas escarpadas, de aire frío y lluvia tibia. Si consiguiésemos aceptar que la vida es compleja y limitarnos simplemente a vivirla sería más sencillo, disfrutaríamos con sus recovecos, admiraríamos la cima, disfrutaríamos de la brisa y nos dejaríamos invadir por la calidez del agua. Si lográsemos dejar a un lado las expectativas irreales y posásemos nuestra vista en el presente acabaríamos sacándole jugo a la existencia. 

viernes, 13 de abril de 2012

Volver a respirar

Hacía tantísimo viento que se me han volado hasta los miedos, cómo de una máscara de la que te desprendes al quitarte el maquillaje y me he quedado liviana sintiendo el
vacío que deja lo que ya no está. He sentido como se iban, mis miedos, uno detrás de otros, en final india y sin rechistar y me han sorprendido las hojas que se caían de los árboles simulando un nuevo despertar.Me he agarrado con fuerza a mis zapatos implorándoles que se afianzaran bien al suelo y sintieran mis pasos al caminar, resistiendo con entereza el vendaval.Tal es así que la brisa me ha regalado una caricia al recorrer todo mi cuerpo como si de un hombre tímido y sigiloso se tratase y hasta la ilusión ha acabado por anidarse en mi pelo.

lunes, 2 de abril de 2012

Sed de ti y hambre de nosotros.

Sé qué me despertarás al amanecer con una café recién hecho y un "buenos días princesa" y que al salir de casa me darás un beso apasionado pidiéndome disculpas por dejar las cosas a medias, que recibiré un mensaje tuyo a media mañana y a media tarde con un deseo ardiente de que llegue la noche para encontrarnos con las ventanas abiertas en verano y con la chimenea en pleno invierno.

Sé que cuando empiece mi escalada de pensamientos derrotista me calmarás con tu mirada, me acunarás en tus brazos y me dirás "tranquila no tengas miedo conmigo estás a salvo". Imagino el olor de tu perfume y cómo se te eriza la piel cuando mis uñas tocan tu espalda, escucho tu risa y conozco tus prisas por amarme y la manera que tienes de esperarme para que sea yo la que te busque y tú el que me encuentres.

Sé que te propondrás a diario hacerme feliz aun cuando haya momentos en los que prefieras matarme, que me enseñarás los recovecos de tu cama y a besarte cada centímetro de tu piel, que sabré contar de memoria los lunares de tu cuerpo y que lameré tus cicatrices hasta que te deje de doler. Me empeñaré en apartarte de mi lado, no soportaré la idea de perderte y maldeciré el haberte conocido al sentirme vulnerable y abierta en canal, pero me convencerás de que vale la pena quererte y yo acabaré rendida a tus pies y amándote hasta el infinito.

Me he vuelto a levantar pensando en ti, te he estado soñando toda la noche, no eres capaz de darme un respiro ni cuando me alío con Morfeo pues te empeñas en llenar mi cabeza de mil formas de vivir a tu lado. A pesar de todo lo que sé de ti, aún no conozco tu nombre, no sé cómo es tu cara ni cómo llegaremos a conocernos. No sé si serás real o sólo un producto más de mis expectativas, pero yo te busco a diario, te admiro sin tocarte, te moldeo a mi gusto y te espero AMOR no tardes...

jueves, 29 de marzo de 2012

¿Cómo sabe alguien cuándo seguir y cuándo parar?

La verdadera fortaleza humana se aprecia cuando tienes que mostrar entereza delante de alguien a quien realmente quieres, te olvidas de tus miedos y tus neuras exhibiéndote de una pieza sin fisuras ni fugas de energía. Dejas a un lado tus sentimientos, te sitúas en el lado de la valentía mirando a los ojos con sinceridad y dices aquí estoy, para ti, no tengas miedo. La verdadera fortaleza, insisto, es más grande de lo que nadie en su sano juicio imaginaría, es lo que hace a un niño de 8 años acercarse a la cama de su madre para despedirse de ella y dejarla ir, a un hermano ingresar a su hermana en un centro especializado a pesar de sus resistencia, es lo que hace querer hasta que duela y luchar en una batalla que no es la tuya pero en la que alguien debe llegar sano y a salvo a la meta. Ahora es tiempo de mostrar sonrisas escondiendo lágrimas, de hacer un chiste en lugar de prefacio y de bendecir la vida obviando a la muerte, es hora de ser y de estar en tiempo presente.




Te prometo que te acompañaré, que lucharé por ti cuando te falten las fuerzas y que ya me ocuparé de mí mismo cuando tu no estés porque ya habrá momentos para coser el trapo roto de mi cuerpo ése cuerpo que va minando sus fuerzas por dentro pero que por fuera está intacto, entero, sin rasguños. Ya me salvaré cuando la tormenta pase, ya dejaré que alguien lama mis heridas y cure con emoción mis cicatrices. Ya maldeciré mi falta de razón, me encerraré en mi locura y entraré en bucle reviviendo lo pasado. Ya marcaré con tinta roja el calendario e inundaré de lágrimas mi almohada, gritaré en la cima de la montaña y desgarraré mis miedos uno a uno, me enfrentaré a los fantasmas y acabaré sobreviviendo, sobreviviéndote a ti porque se acabó mi lucha.

martes, 27 de marzo de 2012

Hablar sin tener nada que decir

Eran tus lágrimas presas en tu mirada lo que delataba tu estado de ánimo, más que agotada te sentía exhausta y abatida, desbordada por las noches en vela y los días de espera desesperada. A tu lado, apretando tu mano transmitiéndote mi entereza, sin necesidad de hablar acortando la distancia entre tu alma y la mía. Deambulabas entre la gente cumpliendo con los compromisos, agradeciendo a los de verdad que estuviesen ahí. Te sentabas y levantabas como si estuvieses en una noria, presa del embriagamiento del cansancio, acudiendo sin reparos, sosteniendo sin pedir nada a cambio y dejándote, a pesar de los pesares, sostener por el resto... tu familia tú pilar y tus amigos tú guía... Te rescataré sin que me lo pidas y te regañaré sino descansas ni te mimas... estaré, siempre, hasta que tu decidas.

martes, 20 de marzo de 2012

Silencias tus palabras

Te acercas despacio sin querer molestar, me miras de reojo y tiembla tu copa entre tus manos, respiras el aire que me rodea y hueles el perfume de mi cuello, te invade el miedo y silencias tus palabras...


Te abandonas al suspiro y te invade el deseo de tenerme, me plantas un beso en la mejilla esperando que gire mi cara, te asombra mi belleza en la distancia corta y se eriza tu piel al rozarme.


Te enternece mi juventud y te dan ganas de atraparme, de mostrarme el mundo cogida de tu mano. Te vence la impaciencia y te paralizan los años de soledad, te agotan los días sin sol y las noches sin lunas.


Te dan ganas de tenerme y de engancharme a tu cintura despacio, con mimo. Te dan ganas de abrazarme y prometerme que bajarás las estrellas del cielo y las pondrás a mis pies, te empeñas en inmortalizar mi sonrisa y disfrutar conmigo un nuevo atardecer.


Te haces pequeño, transparente, difuso y poca cosa, te burlas de tus sueños y censuras tu deseo, te apartas de tu felicidad y te alejas de mi lado, te pierdes...


...y no me dejas encontrarte.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Derecho al pataleo

Buenas noches señores dirigentes de los partidos políticos,


Están muy cercas las elecciones de la comunidad andaluza y como mi voz vale un voto antes de ejercer mi derecho voy a expresar mi opinión y os voy a contar una historia, nada peculiar en los tiempos que corren, pero que refleja esa sociedad que quiere avanzar y no encuentra el camino. Sin más preámbulos allá va:


Somos un grupo de cinco amigas de 25 años con formaciones bien distintas, una abogada, una economista, una traductora, una trabajadora social y una psicóloga. Ideología variada, de izquierdas, de centro, de derecha, unas republicanas y otras monárquicas. Todas con un nivel medio de inglés, con conocimientos de informática (hemos nacido en la generación 2.0) y muchos cursos de formación que sólo sirven para alargar nuestros currículum y disminuir nuestras carteras. Algunas hemos estudiado con beca los años de carrera y otras sus familias se podían permitir ese desembolso económico. Cuando terminamos nuestra formación universitaria tomamos caminos distintos, voluntariado, prácticas, títulos de experto... y un par de nosotras llevamos dos años encerradas preparando oposiciones, oposiciones que no sabemos sin van a convocar en un panorama en el que se están planteando despedir a funcionarios (rumores o no, eso hace mella en nuestra fuerza de voluntad).


Si nos remontamos a nuestra época escolar nos llamaban la atención por alborotar la clase, porque nos sentíamos guerreras defendiendo nuestros derechos y posicionándonos del lado de las causas perdidas. El año que hicimos selectividad subieron, con respeto a años anteriores, las notas de corte de acceso a la universidad y una vez allí nos confesaron que éramos unas de las generaciones más brillantes académicamente hablando. Nuestras medias, más o menos altas, nos habían permitido soñar con un futuro en el que desempeñar con orgullo y tenacidad nuestra profesión, ser independientes, formar una familia, en definitiva realizar nuestras ilusiones.


Nos hemos dado de bruces con una realidad que se nos escapa de las manos, hemos tenido que volver a casa de nuestros padres, hemos alargado la lista del paro y nuestra rutina se basa en buscar empleos que nos permitan independizarnos aunque sea compartiendo piso con otras personas en nuestra misma situación. Ya no aspiramos a ser mileurista, como la generación que nos precede, sino a un sueldo de 400 euros a final de mes con el que empezar a sentirnos realizadas.


Tenemos ganas de trabajar, de emprender, de luchar, de llamar a muchas puertas, de hacer entrevistas de trabajo, queremos que llegue el día en el que no tengamos que plantearnos emigrar para trabajar en un parque temático de Francia, investigar en Holanda, aceptar empleos en Alemania... y poder quedarnos a vivir en un país, el nuestro que ha decidido de una vez por todas luchar por los suyos, darle la oportunidad a la generación más formada de la democracia.

Atentamente, una ciudadana española.

jueves, 8 de marzo de 2012

¿Empatizamos?

Se sabe que los niños cuando son pequeños comprenden mucho más que producen pero se nos olvida de adultos que esa capacidad precoz es la que nos permite escuchar antes que hablar ¿empatizamos?. Ese olvido motivado hace que se me agoten las ganas antes de empezar y que me quede clavada en un punto fijo e incierto insistiendo en la importancia de ser escuchados con el oído del alma y mirados con el ojo de la razón.

martes, 6 de marzo de 2012

Crónica de una caída revelada

Parece ser que nadie se libra de esta época tan injusta que nos ha tocado vivir, que los negocios familiares están siendo arrasados por las grandes marcas que innovan a golpe de talonario y visaoro. La política de las pequeñas empresas se repite como si fuese un guión preprogramado, expediente de regulación de empleo, reducción de jornada laboral, cobrar la nómina en dos partes, en definitiva trabajar más tiempo, más duro y por un sueldo inferior. Los comercios empiezan a ahogarse pues la seguridad social de sus empleados acaba con sus excedentes y lo que antes fueron tiempos gloriosos han dado paso a un momento de crisis en el que muy pocos consiguen mantenerse a flote. Los trabajadores con más antigüedad tienen la ventaja de recibir más dinero por año trabajado pero también el inconveniente de verse de patitas en la calle a una edad en la que no volverán a encontrar un empleo, al menos no con condiciones parecidas a las que tenían en su antigua empresa. Los más jóvenes apenas contarán con tres o cuatro meses de paro eso sí su juventud le hará encadenar trabajos temporales hasta que alguien, con fortuna (suerteydinero), les haga un contrato mejor. Sin mencionar que algunas de esas personas son el sustento principal de la familia, con sus miembros estudiando o en búsqueda de un empleo que les permita seguir adelante. No es menos cierto que ha habido tiempos peores económicamente hablando y que gracias a ellos, el país y la gente de a pie ha salido fortalecida, ha florecido la creatividad y la versatilidad de las personas. Es por eso por lo que no quiero ver el lado negativo de los tiempos de crisis sino quedarme con la sensación de que todo lo que sucede conviene y que al final esto será sólo una etapa más en eso que llaman vida.

jueves, 1 de marzo de 2012

MSM: ayer, hoy y siempre



Entre las dos conseguimos engañarte y tú nos devolvistes unas lágrimas sinceras al descubrirnos escondidas tras el quicio de tu puerta. Hacía una eternidad que no estábamos las tres, arreglando el mundo, luchando contra nuestras realidades a golpe de entereza y confidencias a compás. Parecía que se había congelado el tiempo o que habíamos dado marcha atrás al calendario a ese instante en el que mientras una conducía, cualquiera de las otras dos se desabrochaba los botones de la coraza y mostraba el quejido de su alma. Silencios de reflexión antes de dar una respuesta a la demanda que rebotaba entre los cristales del coche "pequeña, hay cosas que nunca van a cambiar es mejor que empecemos a aceptarlas" Después de intentar desgranar lo ocurrido en nuestras ausencias volvemos a respirar el mismo aire, estamos juntas, somos fuertes, podemos seguir escribiendo nuestra historia. Caminamos por las calles de ayer disfrutando del ahora mientras nos planteamos un futuro certero en el que desarrollar nuestra valía y darle rienda suelta a nuestros proyectos. Lejos del ayer y más cerca del mañana intentamos darle forma a nuestros sueños tan maleables como nuestras ilusiones. Aprovechamos el regalo de coincidir en el espacio-tiempo, sonreímos cómplices y juntas somos la triada del bien, la cuadratura del triángulo, somos invencibles e indivisibles, somos lo imposible hecho realidad, somos mejores personas.

sábado, 25 de febrero de 2012



Nada hacía presaguiar este final tan irreal más propio de las obras de los hermanos Álvarez Quintero que de los escritores de segunda categoría. El decorado roído y descosido en partes iguales a ambos lados del manido escenario y falto de alma que se encontraba a los pies del protagonista. Nunca antes el actor se había desgarrado las vestiduras emulando un desengaño anunciado con esa música ténue, lenta y casi etérea. La soledad como única compañera de escena se atrevía a mirarlo de soslayo con una mirada penetrante y sincera con un ápice de desazón y tristeza. Las úlimas palabras del guión se le quedaron atravesadas en la garganta, enclavadas en su boca y se resistían a dejarse llevar por el aire. Se negaba a despedirse del público con semejante frase que pusiese un punto y final a la historia jamás contada, en vez de eso, sacó su petate bebió un sorbo y escupió sus pensamientos más certeros con entereza y buen hacer. Deslumbró por si mismo sin florituras, daba igual si el decorado se caía a pedazos y si la música se hacía cada vez más silenciosa, el público al unisonó emudeció, se puso en pie y aplaudió. El sonido del auditorio se quedó grabado en sus entrañas, en cada poro de su piel, en cada centímetro de su inhumana existencia.

jueves, 23 de febrero de 2012

TU MANO SOBRE MI MANO



Demasiado tiempo atrás tu llorabas de alegría al tenerme por primera vez en tu regazo, pequeñita, sonrojada, inocente y ajena a tanto amor que crecía en ti tan sólo mirándome mientras yo me agarraba a tu dedo buscando tu calor. Dias atrás cuando llegaba llorando de la calle tras haberme caído con la bicicleta y te faltaban manos para curarme y tranquilizarme, a la vez que me acunabas como si fuera aún más niña.


Me acuerdo también de aquel primer San Valentín en el que llegué a casa orgullosa con una rosa en la mano y tu me cogiste bien fuerte de la mano y me dijiste que a las princesas ningún príncipe osará a romperle el corazón y que si así fuese y el principe resultase ser una rana podría regresar, de nuevo, a casa. Hace tiempo de ese desengaño amoroso en el que con ojos llorosos intentando tapizar tu dolor acudiste a mi encuentro para darme tan sólo lo que necesitaba, un abrazo.


No es menos cercano el minuto en el que te llamé al movil llorando de pura euforia para decirte que ibas a ser abuela de la criatura más maravillosa del mundo. Muy lejano también los dias en los que entrevista tras entrevista de trabajo obtenía por respuesta un "lo siento, no ha sido usted la elegida" y me recordabas que las personas valiosas y que pisan fuerte sin pisar a otros acabarán encontrando su sitio.


Hace años sí, muchos, pero de nuevo y esta vez en mi casa, acoges mi mano entre las tuyas y me dices sin palabras que MADRE NO HAY NADA MÁS QUE UNA que me qusistes, me quieres y me querrás por ser simplemente TU HIJA.

lunes, 6 de febrero de 2012

Explosión incierta



Ver tu vida suspendida en el aire, a punto de explotar justo enfrente tuya sin ni siquiera darte la oportunidad de elegir el sitio de la explosión. Contemplar de cerca tu destino a duras penas mientras imaginas un futuro incierto a dos millones años luz de aquello que siempre soñaste. Intentar darle al botón de apagado para refugiarte en un lugar con chimenea, libros y la soledad de la nada más absoluta. Ahuyentar los miedos a golpe de viento, alejándote de ese hielo que se ha instalado en tus entrañas y no te deja apenas respirar. Nada que ver con las promesas hoy hechas pedazos que contemplas a tus pies, deshechas por puro azar, sin remedio, sin control, sin sentido. Un poco de esperanza que se cuela por la ventana que sacudes a base de incertidumbre con la mirada puesta en una señal que no llega, que desespera, que te hace abandonarte en ese mar de dudas que hoy es tu cerebro. Nadie está preparado para la derrota pero sí para construir de nuevo, desde el principio o, mejor, desde la mitad del camino recorrido, desde lo aprendido con los años de sufrimiento y de triunfos.

viernes, 20 de enero de 2012

"Entre aguas de cielo, yo no sé por donde mis ojos te vieron"

Con mi voz entono un fandango
con cierto desdén amargo
que ahoga mi soledad
entre el gentío de esta bendita ciudad.


Por tus besos a deshoras
por tu mirada de torero
y por tu alma de picaó
que ha tirado por la borda
esta bonita historia de amor.


En tu tejado dejé la llave del éxito
y no la quisiste ni buscar
por eso entre suspiros me derrito
y me obligo a no dejarte más entrar.


Derramo gotas de sabia certeza
que apartan de entre la maleza
la esperanza de volver amar
y tener a mis pies una razón para soñar.


Niño, que yo no lloro por cualquiera
y tu para mí ya no eres siquiera
alguien por quien merezca la pena
dejar de ser en este mar sirena.

sábado, 14 de enero de 2012

Puntos de inflexión

Mi nombre es J.C existí hace unos años y sigo existiendo en la vida de aquellos a los que, de algún modo, dejé impregnado el valor del lenguaje. Mi rutina se pareceía a la de la mayoría de las personas pero mi dedicación a la enseñanza era plena y por principios con esa creencia, que muchos considerarán anticuada, de la educación como uno de los valores fundamentales. Después de estar cinco horas dando clases a adolescentes llegaba a casa, justo a tiempo para comer con mi mujer y mis dos hijas, pura pasión lo que sentía por ellas, por las tres, sin excepción. Ella era mi compañera desde los años de universidad en los que nos consideraban bohemios por acudir a charlas de pensadores de ideologías opuestas pero que nos hacían formarnos una visión completa de la vida; no se puede, al menos eso creo, rechazar a la izquierda sin conocer a la derecha o afiliarse a la derecha sin respetar los valores de la izquierda. Como decía, era mi compañera, mi amante y confidente, mi amiga y la madre de mis hijas. Ellas, con las travesuras propias de su edad y con una personalidad muy marcada y diferente a pesar de llevarse tan sólo dos años, permanecían ajenas a todo cuanto acudía en el mundo de sus padres. Un mundo en el que hubo un punto de inflexión, una noticia desgarradora con fecha de caducidad en el calendario, cáncer. Al menos eso es lo que los dos creíamos, que se acababa esa vida que estábamos construyendo juntos y que estaba a medio escribir. Pasamos, juntos y por separado, por todas las fases posibles ante un hecho así... pero llegamos a un segundo punto de inflexión, intentar adaptarnos a las circunstancias, aprender a valorar esa parte de nosotros que desconocíamos y que nos hizo amarnos y respetarnos aún más si cabe y, por último, transmitir a nuestras hijas que lo realmente importante no era la cantidad sino la calidad de ese tiempo compartido.

A ti, J.C, con todo mi cariño y respeto porque supiste entender que "el tiempo es relativo"